Nosotras. Mi suerte

Te invito a que pienses en todas tus rarezas.
Aquellas cosas que haces, que a ti te parecen normales pero que, cuando alguien te ve, se queda alucinado.
Aquellas cosas, que provocan la risa de personas cercanas, su amor y esa sensación de suerte por tenerte al lado.

Podemos decir, que yo tengo bastante(s). Rarezas y suerte.

Tengo al lado a alguien que se ducha con las gafas puestas porque si no, no ve el grifo. Alguien que lo ha dado todo durante muchos años y ahora, quiere dedicarse a vivir el momento presente y no tener miedo a los perros.

Tengo al lado a alguien que duerme de raso, sin roces, apartada del mundo con una almohada y un antifaz. Alguien que quiere bañar a su pez y es capaz de explicarte todo de las ciudades con la misma pasión con la que te hizo el primer tour por Logroño para invitados.

Tengo al lado a alguien que dice palabras raras, en su idioma, con la que, la mayor parte del tiempo, necesito un diccionario para entenderme. Alguien que se fija el maquillaje, a su manera, para que no se le arruine con las veces que es capaz de llorar de la risa.

Tengo al lado a alguien que puede revivir a las Spice en su coche, mientras lucha contra las supuestas "lluvias torrenciales" valencianas. Alguien que siempre está y sin la que no podría alcanzar mi estado zen, ya sea o no de concierto.

Tengo al lado a alguien que se lava el pelo como tú, a champonadas y que ayuda a medir la diversión en las noches de fiesta por si "pide o no" té de campana. Alguien que puede sacar mi mejor o peor versión, pero siempre está para verlo, aguantando el tirón.





Lo juro, no mentía.
Tengo mucha suerte.

Solo espero estar a la altura de rareza y de amor. Que ellas, también se sientan afortunadas y me quieran por mis clases de yoga en medio del pasillo, a cualquier hora y como remedio para cualquier cosa.

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