Vete vacío



Creo que a estas alturas de la semana, todos sabéis que mañana me voy de vacaciones. A estas alturas, no tengo las cosas preparadas, me faltan alojamientos, mirar el tiempo que hará la semana que viene, empezar y acabar la maleta y echar gasolina al coche para poder ir a coger el avión.


No es que sea un desastre, que lo deje todo para última hora o que bajo presión trabaje mejor.
Que también.


Si no que, además, me ronda la cabeza una idea. La idea de la maleta con lo justo y el corazón vacío. La idea del dejarse llevar y el: "lo hacemos y, ya vemos".
Quitar prejuicios, expectativas, dejar un espacio para un libro, unas zapatillas que te lleven lejos y una libreta para escribir.






Cuanto menos traigas, más te llevas. ¡Fluye!

Y tú, ¿qué te llevas? Yo nada, hay que ir vacío.

Quizás vuelvas con un nuevo sabor de helado favorito. Aunque nunca hayas sido de helados.

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