Cosas

Siempre me ha parecido difícil presentarte a los demás.



¿Qué decir? ¿Qué merece ser contado? ¿Tendré solo unos minutos para poder presentarme o, sin embargo, tendré toda una vida para dejarme conocer?



Tras mucho pensar en este acercamiento, he decidido que la mejor manera de mostrarme es hablar de cosas. Mis cosas.


Una sopa caliente en invierno. Leer al aire libre. Una llamada de alguien a quien quieres. Encontrar aparcamiento a la primera. Enamorarte de una película y que, al verla de nuevo, te asombre como la primera vez. El olor a café y a hierba recién cortada. Tirarse a la piscina de cabeza. Sudar. El yoga. Empezar un libro nuevo. Los domingos en la cama, con desayuno incluido. Terminar la carrera de psicología. El té rojo. Comer fuera. Pasear con frío. Sentirse útil. La familia. Estar desnuda y dormir igual. Un orgasmo. Mejor con él. Las series. Los amigos. Las series con amigos. La cerveza y el vino. Buscarse la vida. Más tiempo con la gente que quieres; al final, solo importa el tiempo compartido. Bailar como si nadie mirase. Levantarse sin sueño. Trasnochar. Logroño. Salamanca. Santander. Viajar. Viajar más lejos. Ecuador. La playa. Los huevos con patatas fritas de mi madre. Los que no mienten. Beber agua cuando se tiene mucha sed. Que todo salga bien, a "pedir de Milhouse". Los planes. No tener resaca. Un abrazo.
Que siempre haya más líneas para seguir escribiendo.

Eso es para mí. Cosas del día a día. Mis cosas.
Y para ti..., ¿qué es la felicidad?

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